En un horno de secado al vacío para núcleos de transformador se suelen manejar temperaturas entre 85°C y 110°C combinadas con presiones muy bajas, ajustando ambos parámetros según el tipo de aislamiento y el nivel de humedad inicial detectado. El proceso se monitorea midiendo la cantidad de agua extraída y la tasa de vacío alcanzada, deteniéndose cuando ambas curvas se estabilizan, indicando que el aislamiento llegó al nivel de humedad objetivo.