Desde el punto de vista de la ingeniería, no conviene considerar la temperatura y el vacío como parámetros independientes. Su combinación determina la velocidad de transferencia de humedad desde el aislamiento hacia la fase gaseosa. A medida que aumenta la temperatura, la humedad retenida en los materiales aislantes se moviliza con mayor facilidad, mientras que una presión absoluta suficientemente baja favorece su evaporación y extracción del horno. Por ello, el ciclo de secado normalmente se divide en etapas, con un control progresivo de la temperatura y del vacío para evitar un calentamiento excesivo del aislamiento y mantener una extracción de humedad eficiente.
También es importante controlar la distribución de temperatura dentro de la cámara y la evolución del vacío durante todo el ciclo, ya que una diferencia significativa entre las distintas zonas del horno puede provocar un secado no uniforme. La selección de los parámetros debe realizarse considerando la construcción del transformador, los materiales aislantes y el contenido inicial de humedad.
Para conocer con más detalle las características y el funcionamiento de un horno de secado al vacío para el aislamiento de transformadores, puede consultarse este artículo:
https://globecore.ec/horno-de-secado-al-vacio-us-6s-aislamiento-transformadores/.