Para transformadores de distribución de potencia instalados en poste, una inspección visual básica (fugas, corrosión, estado de aisladores, nivel de aceite si tiene visor) cada 6 a 12 meses suele ser suficiente en condiciones normales de operación. Si están en zonas costeras, con alta contaminación o carga elevada, conviene reducir el intervalo e incluir termografía anual para detectar puntos calientes en conexiones antes de que evolucionen a una falla.