El mantenimiento a transformadores de aceite incluye tareas específicas como análisis físico-químico del aceite, revisión de fugas, control de humedad mediante gel de sílice y posible filtrado o regeneración periódica, elementos que no aplican en transformadores secos. Estos últimos requieren en cambio limpieza de polvo, revisión de resinas de encapsulado y verificación de ventilación, siendo su mantenimiento generalmente más simple pero con menor capacidad de sobrecarga que uno en aceite.