Aunque miden aspectos distintos, la resistencia de aislamiento y rigidez dieléctrica se complementan: la primera evalúa principalmente el estado del aislamiento sólido y la presencia de humedad global en el sistema, mientras que la segunda mide la capacidad del aceite para soportar tensión sin arquear entre electrodos. Un transformador puede tener buena resistencia de aislamiento y aun así presentar baja rigidez dieléctrica del aceite por contaminación puntual, por lo que ambas pruebas deben evaluarse en conjunto.